Tren Maya: Riesgo ambiental por pilotes en Quintana Roo

Ambientalistas y buzos de cuevas denunciaron contaminación y fallas estructurales en las columnas submarinas del Tren Maya, que atraviesan el sistema de cuevas y cenotes de Quintana Roo, una de las reservas de agua dulce más importantes del país.
Pilotes sobre el acuífero de la Selva Maya
El tramo 5 Sur del Tren Maya corre elevado sobre la Selva Maya mediante un viaducto de aproximadamente 80 kilómetros. Para sostenerlo, los constructores instalaron miles de pilotes de metal y concreto que atraviesan el suelo kárstico.
Aunque no existe una cifra oficial, especialistas estiman que más de 15 mil columnas perforan el sistema de cuevas submarinas del acuífero de Quintana Roo. Este acuífero alimenta cenotes, ríos subterráneos y comunidades enteras de la región.
Videos muestran fallas y contaminación
Las denuncias se apoyan en grabaciones realizadas por buzos especializados. En los videos, se observan pilares oxidados dentro de cuevas angostas, algunos abiertos y con el armazón de hierro expuesto.
En varios casos, el concreto aparece mal fraguado. Al tocarlo, se deshace con facilidad y libera polvo de cemento que se deposita sobre el lecho de las cavernas. Este material, advierten los buzos, se dispersa por el agua subterránea.
Advertencias ignoradas desde 2024
José Urbina, integrante del colectivo Sélvame del Tren y buzo de cuevas, señaló que estas fallas se detectaron desde 2024. Según explicó, el colectivo alertó a las autoridades, pero no hubo correcciones visibles.
Urbina detalló que existen cilindros diseñados para este tipo de construcción submarina. Sin embargo, aseguró que en el Tren Maya se usaron planchas metálicas parchadas, lo que provocó derrames de concreto y una mala solidificación de las columnas.
Promesas ambientales y críticas silenciadas
El Tren Maya fue uno de los proyectos emblemáticos del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Durante su sexenio, el mandatario prometió que la obra respetaría el medio ambiente y aseguró que no se derribaría “ni un solo árbol”.
Con el avance de las obras, crecieron las críticas por los impactos ambientales. Desde el Gobierno federal, varias voces calificaron a los opositores como “pseudoambientalistas”. Investigaciones periodísticas revelaron que las autoridades ambientales tuvieron limitaciones para inspeccionar y sancionar la obra.
El tramo más agresivo del proyecto
El tramo 5 Sur se proyectó inicialmente junto a la carretera entre Cancún y Tulum. No obstante, presiones empresariales llevaron a modificar el trazo hacia el interior de la selva, para no afectar accesos a hoteles.
Este cambio obligó a levantar el viaducto sobre cenotes y cavernas. En su momento, el Gobierno presentó esta solución como una forma de proteger el subsuelo. Hoy, ambientalistas sostienen que ocurrió lo contrario.
Riesgo futuro por transporte de hidrocarburos
Los colectivos advierten un riesgo adicional. El Tren Maya podría transportar combustibles y materiales peligrosos. Un descarrilamiento sobre el acuífero, señalan, tendría consecuencias ambientales incalculables.
La combinación de pilotes defectuosos, contaminación constante y cargas peligrosas convierte al proyecto en una amenaza latente para el sistema hídrico de Quintana Roo.
Mientras las autoridades guardan silencio, los buzos y ambientalistas insisten en que el daño ya es visible bajo tierra. Para ellos, el acuífero de la Selva Maya paga hoy el costo de un megaproyecto construido sin escuchar las alertas.
