Aguas negras ahogan a Ciudad Altamirano

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El drenaje colapsado, la basura acumulada y las aguas negras expuestas en Ciudad Altamirano se han convertido en una crisis sanitaria silenciosa que amenaza la salud pública, elevando el riesgo de enfermedades gastrointestinales, infecciones y brotes epidemiológicos entre la población.

Un problema que ya no se puede normalizar

En Ciudad Altamirano, caminar entre calles con olor a heces, charcos de aguas negras y basura acumulada se ha vuelto parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, lo que muchos ven como “un problema más”, en realidad representa un riesgo epidemiológico real que afecta directamente a niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Las aguas residuales expuestas funcionan como verdaderos focos de infección. Bacterias, virus y parásitos se reproducen en estos escurrimientos que pasan frente a casas, escuelas, comercios y espacios donde las familias conviven a diario.

Riesgo sanitario documentado

De acuerdo con datos de salud pública, los hogares sin acceso adecuado a agua potable y saneamiento tienen hasta 37 por ciento más probabilidades de padecer infecciones gastrointestinales agudas, como diarreas, amebiasis o salmonelosis. Estas enfermedades no solo saturan centros de salud, también pueden dejar secuelas graves y, en los casos más extremos, poner en riesgo la vida.

En Ciudad Altamirano, la exposición constante a aguas negras incrementa además la posibilidad de dermatitis, infecciones cutáneas y enfermedades transmitidas por vectores, como mosquitos que se reproducen en charcos contaminados.

Planta tratadora: una falla arrastrada por años

Vecinos señalan que la planta tratadora de aguas residuales lleva años operando de manera irregular. Gran parte del drenaje termina sin tratamiento en cuerpos de agua cercanos, de los mismos que después se utilizan para actividades domésticas e incluso como fuente indirecta de consumo humano.

“No son datos fríos, es lo que vivimos todos los días”, comentan habitantes de colonias afectadas, donde el drenaje brota por las alcantarillas y corre por las calles como si fuera algo normal.

Responsabilidad oficial y corresponsabilidad ciudadana

El Ayuntamiento tiene una responsabilidad legal y ética ineludible: garantizar un sistema de saneamiento funcional, tratamiento adecuado de aguas residuales y vigilancia constante para evitar riesgos sanitarios. No se trata de favores ni de promesas, sino de obligaciones básicas de gobierno.

Pero la responsabilidad no termina ahí. Desde la salud pública, también se hace un llamado a la ciudadanía a dejar de normalizar esta situación: denunciar, documentar, exigir soluciones y participar activamente en el cuidado del entorno también es una forma de proteger la salud colectiva.

Ciudad Altamirano no puede seguir viviendo entre aguas negras como si nada pasara. La contaminación fecal en las calles no es normal ni aceptable: es una amenaza directa a la vida. La salud no espera, no negocia y no tolera indiferencia.

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