Maestros casi mueren al cruzar el Río Grande en Oaxaca

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Maestros de educación indígena estuvieron a punto de perder la vida al intentar cruzar el Río Grande, en la Cuenca del Papaloapan, cuando el cable de la embarcación en la que viajaban se rompió repentinamente y los dejó a merced de la fuerte corriente, mientras regresaban a clases en su comunidad.

El accidente ocurrió durante el regreso a clases

El incidente se registró cuando un grupo de maestros de educación indígena, integrantes de la Sección 22, se trasladaba de la comunidad de San Pedro hacia Santiago Tlatepusco, como parte del retorno a las actividades escolares tras el receso.

Para llegar a su destino, los docentes debían cruzar el Río Grande a bordo de una pequeña embarcación sostenida por un cable, un método común en esta zona ante la falta de puentes o caminos adecuados.

El cable se rompió y quedaron a la deriva

Sin embargo, a mitad del trayecto, el cable que guiaba la lancha se rompió de manera repentina. En cuestión de segundos, la embarcación quedó sin control y comenzó a ser arrastrada por la fuerte corriente del río, generando momentos de pánico entre los ocupantes.

Además de los docentes, dos menores de edad viajaban en la embarcación. A pesar del riesgo, todos lograron reaccionar y, con esfuerzo, nadaron hasta alcanzar la orilla, evitando una tragedia mayor.

Sin lesionados, pero con riesgo latente

Aunque no se reportaron personas lesionadas, el hecho volvió a poner en evidencia las difíciles condiciones de movilidad que enfrentan maestros y habitantes de las comunidades de la Cuenca del Papaloapan.

Vecinos y docentes señalaron que este tipo de cruces representan un peligro constante, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando el nivel del río aumenta y la corriente se vuelve más agresiva.

Llaman a mejorar la infraestructura

Tras lo ocurrido, maestros hicieron un llamado a las autoridades estatales y federales para atender la falta de infraestructura básica en la región. Aseguraron que, pese a los riesgos, continúan cumpliendo con su labor educativa, muchas veces poniendo en juego su propia vida para llegar a las aulas.

El incidente en el Río Grande dejó claro que, para muchos maestros indígenas, regresar a clases no solo implica compromiso, sino también enfrentar peligros diarios que siguen sin una solución de fondo.

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