Violencia y desplazamiento forzado en la Sierra

Habitantes de Puerto Las Ollas, en el municipio de Coyuca de Catalán, denunciaron que fuerzas de seguridad llegaron tarde y en número insuficiente, luego de varios días de pedir auxilio por el asedio de civiles armados en esta zona de Tierra Caliente Guerrero.
Tres días bajo asedio en Puerto Las Ollas
Mujeres, niñas, niños y personas mayores de Puerto Las Ollas grabaron videos y lanzaron llamados desesperados a través de redes sociales y medios de comunicación. Durante al menos tres días, explican, permanecieron escondidos entre el monte y dentro de casas dañadas, mientras escuchaban disparos y veían el avance de civiles armados, presuntamente integrantes de grupos criminales.
En una de esas grabaciones, una adulta mayor, rodeada de otras mujeres y menores, pidió ayuda casi entre lágrimas. Denunció que, pese a sus llamados constantes, apenas habían llegado un par de patrullas del Ejército y de la Guardia Nacional, y que incluso algunas ya se habían retirado.
“Llevamos tres días pidiéndoles apoyo y apenas llegaron ayer y ya se quieren ir”, reprocha la mujer en el video, al tiempo que exige la instalación de un “plantel de gobierno” en Puerto Las Ollas para evitar que, según sus palabras, los criminales “acaben con toda la gente”.
Casas quemadas y comunidades tomadas
Mientras tanto, los pobladores señalan que los civiles armados incendiaron viviendas en Puerto Las Ollas y expulsaron a familias enteras. También acusan que los mismos grupos habrían tomado control de los pueblos Balcón del Ejido y Soledad de la Palma, pertenecientes a Zihuatanejo pero colindantes con Coyuca de Catalán.
Al salir de sus escondites, muchas familias encontraron sus casas destruidas, techos derribados y pertenencias quemadas. En videos que circulan en redes se escucha el llanto de mujeres y niños al ver lo que quedó de su patrimonio.
Además del miedo, ahora enfrentan escasez de alimentos, falta de medicamentos y cortes de energía eléctrica, lo que agrava la situación para niñas, niños y adultos mayores que permanecen en la zona serrana.
Piden base militar y atención integral
El comisario del ejido Los Fresnos, Álvaro García, al que pertenece Puerto Las Ollas, confirmó que la presencia de autoridades es mínima. Por ello, exige que se instale una base militar permanente y una base fija de Guardia Nacional en la comunidad.
No solo se trata de Puerto Las Ollas, advierte, sino también de Zihuaquio, otras localidades de Coyuca de Catalán y comunidades de Zirándaro, donde se han reportado enfrentamientos entre células de La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Representantes de unas tres mil familias de ejidos como Balcón de la Bandera, Soledad de la Palma, Río Frío de los Fresnos y Carrizal reclaman víveres, atención médica y garantías de seguridad. Para muchas de estas familias, el riesgo de desplazamiento forzado es ya una realidad.
Tierra Caliente Guerrero entre cifras oficiales y testimonios de abandono
Mientras los pobladores hablan de abandono, funcionarios estatales y federales aseguran que sí hay presencia de seguridad en la región. El subsecretario de Desarrollo Político y Social de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, declaró que desde los primeros reportes de ataques en Coyuca de Catalán se instaló una base de operaciones en la zona.
La Secretaría de Seguridad Pública estatal también informó que se mantienen “labores permanentes de vigilancia y proximidad social” en comunidades serranas de la Costa Grande y Tierra Caliente Guerrero, con énfasis en Puerto Las Ollas.
Por su parte, desde el gobierno federal se ha insistido en que el estado cuenta con miles de elementos del Ejército y la Guardia Nacional desplegados. Sin embargo, para las familias que viven en los pueblos, esos números no se reflejan en tranquilidad ni en patrullajes constantes.
Violencia que se repite en la Sierra y provoca desplazamiento forzado
Lo que hoy ocurre en Puerto Las Ollas no es un hecho aislado. Desde hace años, la sierra de Coyuca de Catalán, Petatlán y Técpan de Galeana arrastra una cadena de ataques, incursiones armadas, desplazamientos y asesinatos atribuidos a grupos criminales.
Comunidades como El Durazno y La Palma han denunciado casas incendiadas, ataques con drones, control de precios de alimentos y gasolina, así como intentos de reclutamiento forzado. En muchos casos, la respuesta oficial ha sido tardía o limitada, lo que lleva a la gente a desconfiar y, en algunos casos, a contemplar salidas extremas: migrar a Estados Unidos o armarse para defenderse.
En este escenario, Puerto Las Ollas se suma a la lista de comunidades que exigen algo básico: poder vivir y trabajar en paz, sin quedar atrapadas entre el fuego de los grupos criminales y la ausencia del Estado.
Mientras autoridades insisten en que hay operativos, las familias de Puerto Las Ollas y de la sierra de Tierra Caliente Guerrero siguen pidiendo algo sencillo y urgente: seguridad real para no tener que abandonar sus pueblos.
