Ley de Aguas preocupa a productores agrícolas en el país

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La propuesta de una nueva Ley de Aguas ha encendido la preocupación entre productores agrícolas de distintas regiones del país, quienes temen perder derechos históricos sobre el uso del recurso. Mientras tanto, el Gobierno federal sostiene que la reforma busca frenar abusos, ordenar concesiones y garantizar el derecho humano al agua.

Productores agrícolas alzan la voz por la nueva Ley de Aguas

El debate sobre la nueva Ley de Aguas llegó con fuerza al campo mexicano. Productores agrícolas de estados como Guerrero, Aguascalientes, Querétaro y Chihuahua han salido a protestar, acompañados por transportistas y organizaciones rurales, argumentando que la reforma amenaza su estabilidad y el patrimonio familiar construido por generaciones.

En regiones como la Tierra Caliente de Guerrero, donde el agua y la tierra son la base de la vida diaria, la discusión se siente todavía más intensa. “Sin derechos claros al agua, el campo no avanza”, dijo un agricultor de Cutzamala de Pinzón durante uno de los bloqueos carreteros recientes.

Qué cambia con la Ley de Aguas propuesta

La iniciativa, enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum el 1 de octubre, busca reemplazar la Ley de Aguas Nacionales vigente desde 1992. Según el Gobierno, el objetivo es “recuperar el control del agua” y garantizarlo como derecho humano, no como mercancía.

Conagua ha detallado los principales cambios que traerá el nuevo marco jurídico:

  • El Estado será el único responsable de regular y garantizar el uso del agua.
  • Se eliminará la transmisión de títulos de concesión entre particulares.
  • Se combatirá el “mercado negro” del agua y la venta irregular del recurso.
  • Se crearán delitos hídricos con penas de 1 a 10 años de cárcel.
  • Se limitará el acaparamiento de grandes volúmenes.
  • Se formará un nuevo Registro Nacional del Agua.
  • Se fortalecerán las sanciones por extracción y desvío ilegal.
  • Se avanzará en la tecnificación del riego y la medición del consumo.
  • Se regulará la captación de agua pluvial.

Según Conagua, estos cambios responden al desorden acumulado por décadas en el manejo del recurso y a concesiones otorgadas para un uso que luego se desviaba a otros fines, incluso industriales.

Por qué productores agrícolas rechazan la reforma

La Confederación Nacional Campesina (CNC) y diversas organizaciones rurales señalan que, tal como está redactada, la nueva Ley de Aguas genera “incertidumbre jurídica” y podría criminalizar actividades agrícolas que históricamente han sido administrativas.

Entre las principales inconformidades destacan:

  • La imposibilidad de heredar o ceder derechos de uso del agua.
  • El riesgo de que las prórrogas se vuelvan procesos burocráticos lentos.
  • Temor a que prácticas productivas se consideren “delitos hídricos”.
  • Falta de reconocimiento a pozos pecuarios, que quedarían con tarifas industriales.
  • Riesgo para el patrimonio familiar del campo.
  • Más obstáculos para que jóvenes continúen con la tierra heredada.

“Todos nos encontramos con un productor tres veces al día en la mesa. Sin agua no hay producción”, advirtió el agricultor queretano Luis Vega, subrayando que la falta de certeza hídrica afectaría directamente la disponibilidad y precio de los alimentos.

Gobierno defiende la iniciativa y acusa intereses creados

La presidenta Sheinbaum ha asegurado que las protestas contra la Ley de Aguas “buscan preservar privilegios” y señaló que algunos particulares venden agua a municipios sin pagar derechos. Agregó que el Gobierno ha invertido recursos públicos para modernizar sistemas de riego y que parte del agua ahorrada debe volver a Conagua para abastecer a comunidades.

Por su parte, Efraín Morales, titular de Conagua, afirmó que la reforma no afecta herencias legítimas ni compraventa de tierras, pues “el binomio tierra-agua está garantizado”. Aseguró que quienes hoy cuentan con concesiones mantendrán sus derechos, siempre que el uso sea transparente y comprobable.

San Lázaro revisa la Ley de Aguas: habrá cambios

En la Cámara de Diputados, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, dijo que tras los foros de análisis habrá modificaciones, especialmente en los temas más sensibles para los productores agrícolas: concesiones, herencias y el nuevo Registro Nacional del Agua.

La bancada del PRI mantiene su rechazo en los términos actuales. Rubén Moreira advirtió que la iniciativa “concentra demasiado poder en Conagua” y pidió que el dictamen se haga público con anticipación y no se vote a favor.

Productores insistieron en que la negativa ficta —que negaría concesiones si la autoridad no responde en 60 días— sería devastadora para un sistema donde hoy las respuestas pueden tardar años.

Un debate que llega hasta las comunidades de Guerrero

En Cutzamala de Pinzón, Coyuca y Zirándaro, el tema se discute en calles, comisariados y reuniones ejidales. La mayoría coincide en que sí se necesita una actualización de la Ley de Aguas, pero reclaman que sea “humana, clara y cercana al campo”, no una que enrede más la vida de los productores agrícolas.

“Queremos una ley justa, no una que nos deje fuera”, dijo un campesino de la región, reflejando la inquietud que se repite en todo el país.


Mientras el Congreso ajusta la iniciativa, productores agrícolas adelantan que seguirán movilizados hasta que la Ley de Aguas dé garantías claras para el campo y proteja su derecho a seguir sembrando.

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